Crónica de una muerte anunciada

por Laura del Puerto
17 de enero de 2016
Cuando hablamos de corredores que quieren bajar tiempos pienso en 3 enfoques:
– Están quienes solo presentan en la línea de largada si saben que están en condiciones de pelear su mejor marca o un lugar en el podio, ellos compiten 3-4 veces al año, pero la rompen en cada oportunidad.
– En el otro extremo están los corredores que van a todas las carreras del calendario, hacen 20 o más por año. y en todas van al máximo: en algunas tal vez mejoren su marca, pero en otras es probable que no lo consigan pese al esfuerzo.
– Y en el medio están los corredores que eligen. Los que saben cuando pueden ir a ganar(se), pero también saben cuando ir a perder (le dicen: ir a entrenar), planifican “perder” carreras así como planifican hacer marcas.
Yo estoy en el tercer grupo, para 2016 tengo planificado ir a 18 carreras y solo voy a romperla en 6.
Lo divertido de este enfoque es que nadie sabe en cuales va a ser 😉
Lo negativo es que tengo que enfrentar cantidad de gente preguntando “que te pasó?”, cada vez que voy a arrastrarme en alguna carrera, y que aparece esa necesidad de darle a todo el mundo explicaciones/excusas por un rendimiento abajo del esperado.
Para los curiosos:
En la 7k de la Floresta no estaba en condiciones de competir (así como tampoco lo estaba la semana previa en la San Fernando), vengo saliendo de una infección respiratoria baja, viral, rebelde… de esas que te dejan con tos y broncoespasmo residual por algunas semanas, y no sería inteligente de mi parte pretender rendimientos en este momento.
Pero me gusta correr, y le busco la vuelta para poder correr sin hacer daño, aunque eso implique hacerlo en días alternos y a menor intensidad.
Race report
 
Ese sábado salí de trabajar a las 13hrs, tenía hambre y hacía bastante calor como para encarar el entrenamiento exigente que había pensado hacer (6-8km a ritmo de 21k), así que decidí dejarlo para la tarde y entrenar en la carrera de La Floresta.
Ojo, soy humana.. tuve mis dudas acerca de si convenía ir o no convenía ir; sabía que aunque me picara el bichito de la competencia no estaba para correr al máximo, (ni me convenía hacerlo por razones médicas)…y soy consciente de que la cabeza se pone difícil de bancar cuando el cuerpo no responde y te empiezan a adelantar los competidores.
Pero por otro lado apurar las piernas en carrera es mas divertido que apurarlas en solitario… así que tiré el orgullo a la basura, agarré el chip, el pulsómetro, y me fui al balneario.
De nuevo la faceta humana: iba a correr a ritmo de 21k…pero la carrera tiene adrenalina y los primeros 2km fueron bastante mas rápidos.
El ahogo era grande y no iba a aguantar 6 km sin bajar el ritmo luego de ese esfuerzo.
Primero pensé en bancar 4 kms fuerte y el resto a ritmo de maratón, (total, ya había tirado a la basura el entrenamiento planificado), pero cuando vi que iba casi 3 km y me estaba costando mucho, decidí cambiar a un 2 x 3000 mts fuertes, y hacer 1km a 4:20 en el medio como “pausa”.
Y los sufrí eh..no fue un paseo para nada!!
2 cosas negativas fueron: que no pude abrir la botella de agua en el puesto de hidratación (tip para los organizadores: entreguen botellas destapadas!!), y el mareo que tuve que aguantar al frenar de golpe en la llegada (niños no corran fuerte si el cuadro viral no está 100% resuelto).
Como positivo destaco que salió un entrenamiento mas fuerte que de haber estado sola y que pude compartir un rato con los compañeros del equipo Vo2 en el calentamiento y en el afloje.
A seguir entrenando que el año recién empieza
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